Rubén es un niño con síndrome de down al que niegan el acceso a un colegio ordinario. Sus padres se niegan a que Rubén vaya a un colegio especial. El derecho del menor a una educación inclusiva es un derecho fundamental.

Rubén lleva tres años estudiando en casa. Tiene profesores particulares y sus padres pagan 600 euros al mes para que esto sea posible, todo porque no quieren que su hijo vaya a un colegio especial. El niño llevaba ocho años en un colegio ordinario, pero en un curso le tocó un profesor que no quería tener en clase a Rubén, le dejaba de lado en el aula, no le hacía caso y además, tanto los padres como los niños de la clase, aseguran que el profesor pegaba al pequeño.

Los padres de Rubén denunciaron la situación, el Tribunal Supremo reconoce los hechos y afirma que la educación que estaba recibiendo el niño no era la adecuada. Pero, al haber dos informes desfavorables hacia Rubén por parte de este profesor, han prohibido que el niño vaya a cualquier colegio ordinario. Ahora están esperando a que el Tribunal Constitucional admita a trámite el recurso de amparo que han presentado. La fiscalía ha denunciado a los padres por abandono familiar, ya que llevan tres años sin escolarizar a Rubén.

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