Este estudio no pretende analizar ni hacer valoraciones sobre cuestiones distintas a las que afectan a la accesibilidad y cumplimiento de la normativa que le afecta.

Además no pretende ser un estudio exhaustivo, por cuanto ya se han gastado ingentes recursos para documentar lo que es observable a simple vista. Y constatado por el más común de los mortales.

Tampoco entra a valorar los aspectos relacionados con las condiciones básicas para la participación de las personas sordas e invidentes.

Los datos han sido obtenidos mediante encuesta voluntaria en la que han participado más de 150 personas, que han aportado datos de más de 400 locales electorales, desde las elecciones de 2008. Además de los datos aportados por los voluntarios se han tenido en cuenta los aportados por los medios de comunicación, que tienen un valor gráfico y visual añadido.

Pese a que la obligación de que los colegios electorales sean accesibles para las personas con movilidad reducida, y ello solo es posible si cumplen las normativas vigentes en cada comunidad autónoma (CCAA), lo cierto es que nunca se ha cumplido. Eso sí, ante la total indiferencia de los poderes públicos, las fuerzas políticas que han acudido a los comicios y la desesperación del colectivo articulado en torno a la discapacidad.

La Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad, establece en su artículo 29 que los Estados Partes garantizarán a las personas con discapacidad el ejercicio de los derechos políticos en igualdad de condiciones, entre otras formas, mediante la garantía de que los procedimientos, instalaciones y materiales sean adecuados, accesibles y fáciles de entender y utilizar; y la normativa estatal obliga formalmente cuando dice: “Se garantiza el acceso a las personas con discapacidad a los locales y mesas electorales.” (Art. 3 del Reglamento sobre las condiciones básicas para la participación de las personas con discapacidad en la vida política y en los procesos electorales).

Es importante dejar claro que la accesibilidad precisa que la persona se pueda desplazar de manera cómoda y autónoma. En este sentido resulta evidente que en el diseño y ejecución de las obras se ha mejorado, pero la accesibilidad existe cuando el itinerario desde la entrada al edificio donde está ubicado el colegio electoral, hasta la misma mesa cumple los requisitos técnicos establecidos en las normativas autonómicas correspondientes.

En referencia a lo anterior cabe señalar que es frecuente:

Rampa precaria de madera
  • Que la entrada al edificio contenga escalones sin barandillas ni rampa. En el caso de un escalón menor de 12 cm es preciso que se encuentre rebajado con una pendiente del 20 – 25%. No vale eso de que ya aparecerá la solidaridad y te ayudaran a salvar la barrera. La solidaridad ahora, en todo caso, se tiene con el culpable de que la barrera existe, no con la víctima que la soporta
  • Que en la entrada al edificio o en cualquier lugar a lo largo del itinerario hasta la mesa, no aparezcan escalones sueltos que, que en el mejor de los casos, son salvados con tablones o rampas de pendiente imposible y anchura mínima, que suponen un peligro para quienes se aventuran a utilizarlas.
  • Que existiendo un acceso adaptado no se encuentre señalizado a la entrada del colegio electoral y/o cerrado sin posibilidad de abrirlo porque el responsable tiene día festivo o se precise solicitar expresamente que se abra el acceso y esperar que se complete el proceso. Cuando se estima que más de un 10% de la población tiene limitaciones de movilidad resulta inasumible el que los itinerarios accesibles no se encuentren indicados y expeditos a lo largo de toda la jornada electoral.
Acceso con tres escalones

También es preciso dejar constancia de que en su informe el Ministerio de Interior constata que Se tienden a considerar accesibles los edificios aunque no estén adaptados los aseos para que puedan ser utilizados por personas con discapacidad usuarias de sillas de ruedas, lo cual ha de ser revisado 5.

Por tratarse de locales de carácter docente, cultural o recreativo, deben ser accesibles a las personas con limitaciones de movilidad, porque la legalidad así lo exige. Resulta además de discriminatorio e ilegal, contrario a la lógica más elemental que un miembro de mesa electoral, interventor o delegado que precise ir a un aseo adaptado no pueda hacerlo.

Plano de retrete accesible
Plano de aseos accesibles

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