Llegamos aquí al nudo gordiano. Supone más de la mitad de todas las denuncias recopiladas este año. Se trata de la discriminación en la educación, la violación flagrante al colectivo más frágil (niños y niñas con diversidad funcional) y que más implicaciones de futuro tiene, ya que si se proporciona una educación excluyente, se educa en la exclusión y por lo tanto en la ausencia de respeto a los derechos humanos.

Con una educación así, el futuro en discriminación y sin derechos humanos en la diversidad funcional está prácticamente garantizado.

Los casos más frecuentes se dan en niños y niñas con diversidad funcional que son excluidos de la educación ordinaria por voluntad de la administración educativa, con el apoyo de los profesionales, violando sistemáticamente ambos la Convención en prácticamente todo el país.

Los padres deben entonces afrontar la elección de luchar en los tribunales, con el perjuicio y tiempo que eso lleva, o aceptar la vulneración de sus derechos constitucionales (Art. 27 de la Constitución Española) y los de sus hijos e hijas, además de los derechos humanos del menor. Los que optan por luchar por sus derechos han conseguido alguna victoria judicial, pero ven como el tiempo transcurre muy lentamente, con el perjuicio que eso supone en esa edad de pleno crecimiento.

Afortunadamente, las madres y padres se están organizando alrededor de la Plataforma por la Educación Inclusiva y han elaborado el Libro Rojo de la Educación Inclusiva, en el que se recopilan muchos casos de violaciones individuales y que ha sido la mayor fuente de casos para la elaboración de este informe.

También se ha denunciado un caso de falta de apoyos en la Universidad.

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