1. Es preciso educar en diversidad e inclusión en la comunidad si queremos vivir en comunidad

Hay que acabar con la educación excluyente y la aprobación de nuevas leyes que la avalen. El estado debería ejercer su potestad constitucional de garantía de igualdad. Por su parte, la sociedad civil no puede cejar en su lucha, si se desea conseguir un futuro respetuoso con los Derechos Humanos. En esta lucha, las plazas residenciales deberían ser una opción secundaria, ante las prevalentes medidas que garanticen la vida independiente, como la asistencia personal, más compatibles con los Derechos Humanos.

2. Es imprescindible difundir la Convención, y la cultura y herramientas de denuncia de violaciones

Las administraciones siguen haciendo caso omiso de su obligación de difundir la Convención, que viene estipulada en su artículo 8.
A partir de ahora, cualquier financiación pública dedicada a este sector debería ir ligada a la difusión de esta nueva visión en toda la sociedad.

De igual manera, los organismos relacionados con los derechos y la diversidad funcional deberían adoptar una actitud beligerante de defensa de la Convención, dotando de herramientas de denuncia a la ciudadanía.

3. Los organismos dependientes de la administración deben reformarse para adecuarse a lo establecido en la Convención

Aunque resulte complicado que las administraciones financien organismos que vigilen a las propias administraciones de manera que respeten los Derechos Humanos, este tipo de organismos existen ya en otros países y emiten informes duros que sirven para mejorar de verdad.

Además de emitir informes y observar, estos organismos deberían mantener actitudes más beligerantes para conseguir el cumplimiento de lo establecido por la Convención.

4. La sociedad civil debe asumir su papel y presionar y denunciar a las administraciones para que cumplan la Convención

Existen 6.000 ONGs y multitud de fundaciones, observatorios, etc. Si todas ellas se dedicasen inequívocamente a la defensa de la Convención, se conseguiría dar un giro radical al rumbo actual, que nos lleva a un futuro en desigualdad de oportunidades y sin respeto a los Derechos Humanos establecidos en la Convención.

Para ello, se puede ampliar y mejorar la difusión y explicación de la Convención a sus socios de base, de manera que se propague la idea de que la diversidad funcional es una cuestión de Derechos Humanos.

5. El dinero de los Fondos Europeos debería utilizarse para fomentar los valores de la Convención.

Las entidades responsables de gestionar en España los fondos europeos deberían seguir las directrices de las políticas sociales de la Unión Europea y derivar ese dinero a la financiación de recursos acordes a la Convención de los Derechos humanos. A partir de ahora, se debería destinar todos esos fondos a los programas de inclusión educativa, asistencia personal, la creación de centros de vida independiente, llevar a cabo las medidas de accesibilidad reglamentarias para facilitar el acceso al empleo general… etc.

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