El Art. 124 de la Constitución proclama que:

El Ministerio Fiscal, sin perjuicio de las funciones encomendadas a otros órganos, tiene por misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la Ley, de oficio o a petición de los interesados, así como velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante éstos la satisfacción del interés social.

A.- Los fiscales deben velar por el cumplimiento de la legalidad

Resulta llamativo que siendo el Ministerio Fiscal un cualificado defensor de la legalidad, no se conceda al Fiscal General del Estado legitimación para interponer la cuestión de inconstitucionalidad.

El Fiscal que actúa en el procedimiento, si bien no tiene legitimación para interponer cuestiones de inconstitucionalidad, sí puede proponer al Juez que la plantee.

En los últimos lustros asistimos a debates sociales que enfrentan unos colectivos con otros y es frecuente que todos ellos quieran tener al Ministerio Fiscal de su parte para que combata, “sin muchos miramientos” al contrincante.

Mi opinión al respecto la manifesté en un artículo escrito en el mes de Marzo de 2007 titulado “Reyes de Bastos” que concluye del siguiente modo:

“Es verdad que en los últimos años se advierte un modo de proceder que puede enunciarse del siguiente modo: Detectado un problema social grave se reacciona lanzando una especie de “cruzadas” de las que sería ariete el Derecho Penal.
Hay quien piensa que los Fiscales estaríamos llamados a ocupar el papel de “Reyes de Bastos” dispuestos a aporrear sin contemplaciones a cualquier miembro del colectivo “señalado”.
No, esta no es nuestra labor. Nos prepararon para el “microanálisis”, para escudriñar en lo profundo de las personas y de los hechos. A veces el análisis nos lleva a la culpa y otras a la disculpa”.

B.- Los fiscales pueden proponer reformas legislativas

Resulta especialmente importante la posibilidad que los Fiscales tienen de proponer reformas legislativas:

En sentido positivo: Porque estiman que hace falta promulgarlas

En sentido negativo: Porque estiman que es preciso derogarlas por el perjuicio que causan a colectivos que se encuentran bajo su amparo.

Jueces y Fiscales ejercen una función pública de ahí que estén especialmente obligados a un ejercicio leal con la Constitución, el resto de las leyes y la protección de los intereses legítimos de los ciudadanos bien promoviendo la acción de la Justicia (Ministerio Fiscal), bien resolviendo motivadamente los conflictos y litigios ante ellos planteados (Tribunales)

Varios son los males que pueden aquejar a los profesionales que ejercen estas funciones. Señalaré ahora los siguientes:

* La tendencia a rehuir los asuntos voluminosos o complejos

Sobre esta cuestión escribí en el mes de Mayo de 2009 un artículo titulado: De lo “int” a lo “sent”, a propósito de lo judicial, donde profundizo en esta realidad.
Diré como resumen que nuestros Juzgados no se encuentran en condiciones de tramitar determinados asuntos que, por su volumen, sobrepasan su capacidad de respuesta.

* La tendencia a rehuir los asuntos que afectan a los políticos

Jueces y Fiscales se encuentran indefensos “de hecho” frente a las acometidas de grupos y organizaciones políticas cuyas actuaciones sobrepasan, en algunos casos, el ámbito de la crítica legítima.
Esta denunciada indefensión gravita y pesa sobre Jueces y Fiscales a la hora de tomar sus decisiones.

* La indiferencia sobre las consecuencias de nuestro trabajo.

En este punto voy a transcribir un párrafo demoledor de Piero Calamandrei en su conocida obra “El Elogio de los Jueces”

“Bajo el puente de la justicia pasan todos los dolores, todas las miserias, todas la aberraciones, todas las opiniones políticas, todos los intereses sociales.

Sería de desear que el Juez estuviera en condiciones de volver a vivir en sí mismo para comprenderlos, todos y cada uno de esos sentimientos; haber probado la extenuación de quien roba para satisfacer el hambre, o el tormento del que mata por celos; ser alternativamente (y a veces al mismo tiempo), inquilino y arrendador, aparcero y propietario de tierras, obrero huelguista y patrón industrial.
Justicia es comprensión, es decir, considerar a la vez y armonizarlos, los intereses opuestos: la sociedad de hoy y las esperanzas de mañana; las razones de quien defiende y las de quien acusa.
Pero, si el Juez comprendiera todo, posiblemente no podría ya juzgar. (Quien todo lo comprende, está dispuesto a perdonarlo todo).
Quizá, para que la justicia pueda alcanzar los limitados fines que nuestra sociedad le asigna, necesita, para funcionar, de horizontes no demasiados amplios y de cierto espíritu conservador que puede parecer mezquindad.
Los horizontes del Juez están fijados por las leyes. Si el Juez comprendiera lo que hay más allá, posiblemente no las podría aplicar con tranquilidad de conciencia.
Es conveniente que no se percate que la función que nuestra sociedad asigna a la Justicia es, a menudo, la de de conservar las injusticias consagradas en los códigos”

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando se considera que acepta nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies